El libro como maleta

 

Hace unos días, buscando algo en la computadora me encontré con el archivo de La maleta del emigrante. Lo mismo que me pasó otras veces, incluso con mis otros libros. Normal. Pero esta vez fue distinto: no continué buscando lo que me ocupaba en un principio. Siguiendo un impulso, abrí el archivo… y comencé a leer.

¿Qué tendría de extraño? Nada, si no fuera porque La maleta del emigrante es el único libro que, después de terminarlo, no revisé ni corregí hasta la extenuación, como hice con mis otros originales.

Lo escribí, lo imprimí y lo metí en un cajón. De esto hace algo más de veinte años. Mi intención nunca fue publicarlo. Surgió como una necesidad de entender quién era yo, en plena crisis de los cincuenta: la niña gallega que emigró, la mujer de los sesenta, la esposa, la madre, la trabajadora, la mujer que aún no sabía dónde estaba su lugar.

Hasta que un día me llamó la atención un concurso que se realizaba en España y envié el manuscrito, en honor a mis contradicciones: no creo en los concursos literarios.

Gané el accésit y entonces decidí autopublicarlo. Debo decir que me ha dado muchas satisfacciones. Incluso está traducido al inglés. Todo esto sin que yo volviera a leerlo nunca más.

Hasta ahora.

Es como una vuelta un poco homérica, un regreso. Un diálogo con la niña emigrante, con la mujer que fui hace muchos años, pero desde otra orilla. Es como tener ahora un libro-maleta, una cápsula del tiempo donde la Carmen de hace más de veinte años guardó sus preguntas, sus crisis, sus inseguridades, su historia y su necesidad de entenderse.

No somos exactamente los mismos a los diez años, a los veinte, a los cincuenta que a los ochenta.

Por eso no voy a corregir a aquella Carmen. No voy a decirle que sintió demasiado, que fue muy exigente consigo misma, que fue ingenua muchas veces o que hoy actuaría o pensaría de otra manera. Esa Carmen escribió desde un lugar verdadero. Yo lo sé. Las dos lo sabemos.

En ocasiones escribir es solamente buscar respuestas. Y casi siempre esas respuestas llegan, aun muchos años después.